Robin Humolargo

22/01/2016

(Aquí te puedes bajar el libro electrónico del teatro completo, en formato .epub)

 

 

It’s not my fault.

Han Solo.

 

ACTO I (ABSURDO. Y ÚNICO, POR AHORA).

 

(Se abre el telón. Cabina de mandos de una nave espacial reprivadana, con sus típicas formas redondeadas a la par que torcidas, y dos asientos, el del piloto y el del copiloto. Detrás de los asientos, puerta de la cabina. La nave está aparcada en un garaje espacial, con su típica suciedad grasienta.

 

Se abre la puerta de la cabina. Aparece en escena Robin, un Jacarando de la tribu Cushapishita, que se distingue por tener nueve dedos en la mano del segundo brazo, tanto derecho como izquierdo. Se sienta en el sillón del piloto, frente al cuadro de mandos de la nave perteneciente a la flota de la malvada Reprivada, una escisión de la antigua República que se ha hecho con el poder en tres galaxias de la Constelación Expresocrema, dos cuartas a la izquierda de la Vía Láctea según el mapa del navegador Guluga.

 

Aparece a su lado y toma asiento, en el lugar del copiloto, pistola de babas de gusanasco en mano, Gordo, un navonárdico del Sistema Cafedepucherete, situado justo en el perímetro exterior de la misma constelación. Los navonárdicos viven en un planeta de olor sumamente tenue, Navonardo, lo que les ha hecho desarrollar tres pares de narices en la cabeza; sin embargo tienen un solo ojo, ya que, en realidad, allí hay poco que ver. Gordo es un navonárdico particularmente canijo, de color naranja – rotulador de subrayado. El cuadro de mandos de la nave reprivadana es curiosamente sofisticado, con muchos botones y palancas de las más variadas formas y colores).

 

GORDO: Por fin estamos aquí. Ya hemos hecho lo más difícil: sacarte de la jaula. Ahora hay que salir al espacio exterior. Ya te dije que la nave que había robado era una maravilla. Yo he llegado hasta aquí escondido en un carguero de tomates salvajes (VOZ EN OFF: Tipo de tomate propio de la nebulosa Cappuccinocolcacao, con dos características fundamentales: se alimenta de otros miembros de su misma especie, y muerde todo aquello que se encuentre a su alcance, incluidas las paredes de esófago, estómago e intestinos. Se aconseja, por tanto, separar cada unidad durante la compra, y comprobar su defunción antes de cocinarlo), que me han comido a mordiscos, los muy cabrones, pero la vuelta la vamos a hacer a lo grande. Arranca, y hale, vamos a por la princesa.

ROBIN: De todas formas, lo de disparar cuarenta veces a ese guardia no ha sido buena idea. Seguro que hemos llamado la atención más de lo preciso. Además, con el tercer tiro ya estaba asquerosamente muerto.

GORDO: Encima de que vengo a rescatarte sin saber muy bien quién eres, te vas a poner a protestar. La próxima vez que el Amperador me mande una misión, me va a tener que pagar el doble.

ROBIN: No te enfades, compañero. Seguramente yo hubiera hecho lo mismo: nunca se tiene la suficiente certeza, aunque los sesos hayan repellado paredes, suelo y techo. En fin, vamos al rescate de la hija del Amperador, y a llevarla sana y salva con su papá. ¿Es así?

GORDO: Así es.

ROBIN: Entonces tengo que decirte que… (Señalando el cuadro de mandos de la nave) tenemos un problema gordo, Gordo.

GORDO: No me digas.

ROBIN: (Levantando los nueve dedos de su segunda mano izquierda, con expresión de fastidio) Vale.

GORDO: (Mirando fijamente a Robin con su único ojo) ¿Vale qué?

ROBIN: Que vale, que no te lo digo.

GORDO: ¿Pero qué te pasa? ¡Es una forma de hablar, joder!

ROBIN: (Pegándole un manotazo a Gordo en el cuerno del pecho izquierdo) ¡Ya lo sé, tío! Era coña. Verás: después de mucho mirar todos estos botones, he llegado a la conclusión de que no sé pilotar el cacharro de mierda que has robado. Tú dirás que es una maravilla, pero esto no hay quien lo entienda.

GORDO: (Llevándose las manos a la cabeza) ¡Robin! ¡Creí que eras un piloto experto! ¡Creí que te llamaban “Humolargo” porque eres tan rápido que la gente solo ve una estela cuando sales cagando leches de un planeta!

ROBIN: Amigo, eso debe de formar parte de alguna leyenda que no conozco. La gente me llama Humolargo porque fumo como un carretero.

GORDO: ¿Quiere eso decir que hemos iniciado una rebelión, he venido hasta aquí yo solito, te he rescatado, y que ahora no podemos huir?

ROBIN: No, no te pongas así. No es eso: simplemente, necesito un momento de concentración.

GORDO: (Tocándose las narices y sorbiendo con nerviosismo) ¿Que necesitas un momento, con todo el ejército de la Reprivada buscándonos por los rincones de esta P.P.E. (VOZ EN OFF: P.P.E.: Puta Prisión Espacial)? (Acercando el rostro al de Robin. Con sorna) ¿Te apago la luz y te susurro al oído “Ohmmmmmmm”? ¿Pero qué cojo…?

ROBIN: Tranquilo: cuando digo que “necesito un momento de concentración”, no me refiero a que me vaya a poner a hacer (Cerrando los ojos y elevando la cabeza) relajación Zanzacatán (VOZ EN OFF: Modelo de técnica de relajación practicado por la especie foncianuriana, que consiste en, retrepado el sujeto en un sillón preferiblemente orejero, levantar al menos dos piernas hasta que queden detrás de los brazos, extender el cuello y chillar desmesuradamente), colega. Simplemente tengo que ir a colocar en vía de salida un mensaje urgente. Seguro que mientras voy y vengo se me ocurre algo.

GORDO: Esto es de coña. Te han entrado ganas de cagar, ¿verdad? ¡El héroe rescatado por el Amperio necesita cagar antes de huir! Menuda mierda de héroe. Por cierto: te recuerdo que esta nave no tiene cagadero para tu especie, Robin. Lo vas a poner todo perdido.

ROBIN: Eso no importa. ¿La nave es mía? No. Pues eso, que voy a dejar un recado donde pueda, y vuelvo en seguida.

 

(Robin sale por la puerta de la cabina de control. Se escucha ruido de apretón de tripas, y luego el caer del agua del sifón del excusado. Vuelve a aparecer Robin, por la misma puerta).

 

ROBIN: Gordo, se me ha ocurrido algo.

GORDO: Dime. (Mirando a derecha e izquierda con desasosiego) Los soldados de la Reprivada deben estar al caer.

ROBIN: No te preocupes por eso. He llegado a la conclusión de que el botón de despegue debe ser (Señalando delante, de manera indeterminada, con tres brazos) el verde, grande, fosforescente y redondo que hay justo en medio.

GORDO: Vaya. Es posible. Estaría dispuesto a contradecirte, si no fuera porque los navonárdicos distinguimos solamente el amarillo güftjlurp (VOZ EN OFF: Un tipo de amarillo tres tonos y medio por debajo del Amarillo Brillante) y el marrón sangre (VOZ EN OFF: Se refiere a la sangre navonárdica, por supuesto).

ROBIN: No es culpa mía. El verde es este (Indicando, con un solo dedo de una sola mano, el botón en cuestión). Me apuesto lo que quieras contigo a que, si le damos, despega el aparato. Pero, en fin, la idea más importante no era esa. También se me ha ocurrido otra cosa: hemos quedado en que tú me has rescatado porque quieres que yo vaya a rescatar a la princesa Chungoloveo, ¿verdad?

GORDO: Esa es la misión que nos ha encargado el Amperador Biennoloveo. Ya te lo he dicho.

ROBIN: Pues mira, me vas a perdonar, pero por mí le pueden dar por el tercer culo delantero a la princesa, a su padre y a todo el Amperio. No pienso rescatar a Chungoloveo.

GORDO: ¿Cómo? ¡Estás loco! Además, la raza del Amperador no tiene tercer culo delantero como la tuya. Creo. Aunque, la verdad, nunca he visto en bolas a ninguno. Lo pienso y me da un asco…

ROBIN: (Señalando a Gordo con los dos dedos índices de la primera mano izquierda) Era una forma de hablar, Gordo.

GORDO: Muy gracioso. Pero vamos a ver: ¿se te ha ido la cabeza mientras apretabas? ¿Cómo que no vamos a rescatar a esa pobre cautiva? ¡Además, Chungoloveo es una princesa: tiene poder, y mucho dinero!

ROBIN: No te digo yo que no. Pero es una princesa que no tiene un horario de comida definido. Y le gustan mucho los habitantes de Jacarandia: ya se ha merendado a varios compadres míos. Además, es un bicharraco que no cabe por la puerta de esta nave. ¿Tú has visto a su padre? Pues la niña es el doble de grande. Y, por último, no tengo yo tan claro que, de postre, no le apetezca un habitante escuchimizado de Navonardia como tú, Gordo.

GORDO: (Mirando pensativamente hacia arriba) Ahí llevas razón. ¿Entonces, qué hacemos?

ROBIN: (Encendiendo un cigarro) Verás: conozco un bareto en una galaxia llamada Sombradobleconpitufo [VOZ EN OFF: Galaxia incluida en el navegador Guluga por un supuesto sabio de la Vía Láctea, concretamente de Málaga (en el planeta Tierra). A él se debe esta denominación, que hace referencia al desayuno típico de su ciudad: ¼ de café y ¾ de leche en vaso largo (Sombra doble), y bocadillo pequeño (Pitufo)], no muy lejos de aquí, con el mejor Ron Galáctico de reserva, a un precio tirado.

GORDO: (señalando despectivamente el cigarro) Te recuerdo que tanto el gobierno de la Reprivada como el del Amperio han prohibido fumar. También dentro de las naves. Especialmente en las cabinas de mando.

ROBIN: Mira cómo tiemblo. Te recuerdo que acabas de sacarme, sin permiso, de la prisión más segura de la malvada Reprivada, y que hemos decidido no cumplir la misión del Amperio para la que me has rescatado y, todavía peor, para la que te ha contratado y seguramente pagado algún anticipo el Amperador. Fumar es ahora mismo el menor de nuestros problemas.

GORDO: (Encogiéndose de hombros) En fin, la recompensa tampoco era para lanzar los Nardios al vuelo. Me apunto al Ron. Por cierto: el antro al que estamos a punto de huir, ¿no será el bar donde trabaja Marian, la forajida del planeta Wershood?

ROBIN: Bueno, sí, casualmente.

GORDO: ¿Marian, la que dicen que es humana? No se puede fiar uno de los humanos, Robin.

ROBIN: No es del todo humana. Es hija de una carcogre (VOZ EN OFF: Una de las especies más hermosas de la galaxia enana Batidodevainillaconpionono. El par de preciosos ojos cuadrados que sale de sus hombros ha sido admirado a lo largo de los años-luz por pintores, escultores, escritores y nebuladores de los más lejanos rincones de este Universo) y un humano (VOZ EN OFF: Por el contrario, la especie humana es quizás la más simple que se puede encontrar. Probablemente porque el planeta de origen, la Tierra, no da para más. Por poner un ejemplo: tiene la ridícula cantidad de dos piernas, dos brazos y un ano. Sin embargo, conserva la arcaica costumbre de portar el exagerado número de diez dedos en los pies).

GORDO: ¡Oh, sí! Pero no de cualquier humano, recuerda. Es hija de aquel que se hizo pasar por sabio, ya sabes, el que eligieron para poner otros nombres a los sucesos del espacio-tiempo… (Gritando) AQUEL AL QUE SE LE OCURRIÓ LA BRILLANTE IDEA DE CAMBIAR EL NOMBRE DE MI SISTEMA, QUE NO ERA GRAN COSA, PERO SONABA BIEN, POR EL DE “CAFEDEPUCHERETE”, Y EL DE LA GALAXIA A LA QUE VAMOS POR “SOMBRADOBLECONPITUFO”. El responsable de la acción más ridícula de la historia del Universo conocido. ¿Ese es el padre de tu novia, Robin?

ROBIN: Bueno, tampoco es para tanto. Antes era un coñazo acordarse de cada sitio: “voy a la constelación KX23fG4”. Ahora… puede que sea menos científico, pero sabe mejor. Además: Marian no es mi novia. ¿De dónde has sacado esa idea? Aunque seguro que estará encantada de verme. Somos… viejos conocidos.

GORDO: (Susurrando y sonriendo) Segurísimo. Por ahí corren historias…

ROBIN: No te creas todas las historias que escuchas, Gordo. Muchas no son ciertas.

GORDO: Se dice que la última vez que la viste hiciste explotar su cueva.

ROBIN: Esa sí es cierta. Pero no fue culpa mía, se trató de un accidente.

GORDO: Eso se lo explicas tú cuando la veas. En fin, yo prefiero no meterme en lo que no me importa. Ya te he dicho lo que pienso: aunque no la conozco en persona, hay algo en ella que no me huele bien. Aunque, según he escuchado, está para mojar grupingranes (VOZ EN OFF: Alimento esencial del pueblo navonárdico, parecido al pan, hecho del cereal más común en aquel planeta, el grupingro), teniendo en cuenta que es medio humana, claro.

ROBIN: Ya lo verás cuando lleguemos. En fin, amigo, gracias por rescatarme, aunque haya servido para poco. Quién sabe: huir de todos puede ser muy divertido. ¡Botón verde! ¡Vamos allá!

 

(Robin pulsa el botón verde fosforescente, y se escucha el ruido de arranque de un motor).

 

GORDO: ¡Has acertado! ¡Ha arrancado! ¡Pisa a fondo, Robin! ¡De perdidos, al río!

ROBIN: ¿Cuál será el acelerador?

GORDO: No lo sé. Pero te aconsejo que elijas rápido. (Señalando al fondo del patio de butacas) Los soldados de la Reprivada están entrando. Y, dentro de poco, Biennoloveo también le pondrá precio a nuestra cabeza, seguro. Espero que, por lo menos, la recompensa tenga unos cuantos ceros.

ROBIN: (Agarrando una palanca que se encuentra a su derecha) Probemos con esto, tiene buena pinta: o acelera, o explotamos. ¡Aventura, Gordo, aventura! ¡Sombradobleconpitufo, allá vamos!

 

(Se cierra el telón).

 

 

¿Será en realidad Robin un héroe? ¿Será la palanca elegida el acelerador necesario para salir de la P.P.E.? ¿Se pondrán de acuerdo el Amperio y la Reprivada para reventar a Robin, o seguirán haciéndose la guerra entre ellos? ¿Estará Marian encantada de volver a ver a su viejo conocido? ¿Tendrá razón Gordo en sus comentarios odoríferos acerca de Marian? ¿Cuántos brazos tiene el fugitivo Humolargo, y qué tipo de hierba fuma? Estas y otras preguntas quedarán seguramente sin respuesta en las (posibles) próximas aventuras de Robin Humolargo.

 

 

 

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