“Silencio”. Martin Scorsese, 2016

18/01/2017

 

 

Esta semana echamos un vistazo a la última cinta de uno de los grandes genios de la historia del cine: Martin Scorsese. Es, sin duda, una gran obra maestra en la que el autor ha puesto todo su ingenio en cada fotograma. Sin embargo, no es una película de grandes efectos especiales, geniales movimientos de cámara o giros argumentales imposibles. El director se zambulle en dos mundos dejando que estos nos hablen: la vida del jesuita Rodrigues, y la sociedad nipona. Y construye un canto al seguimiento de Cristo en medio de la persecución más radical, desarrollando el título en una perspectiva doble: el silencio de Dios, y el testimonio silencioso que salva vidas.

 

Lo que cuenta. La película está situada en el Japón del siglo XVII. Los cristianos están siendo perseguidos hasta la muerte. A Europa llega la noticia de que el padre Ferreira, jesuita, ha renegado de la fe. Dos de sus discípulos, los padres Rodrigues y Garupe, emprenden su búsqueda, y pronto encontrarán la persecución y una decisión crucial: apostatar públicamente, o ver morir, sin poder hacer nada, a todos aquellos que sean acusados de ser cristianos.

 

Los valores de esta película: la fe perseguida, el seguimiento de Cristo, el martirio, la entrega de la vida por la salvación de los otros, el choque entre oriente y occidente, la noche oscura de la fe y la vida, el silencio y la voz de Dios, el testimonio anónimo, el arrepentimiento y el perdón…

 

Una cinta muy compleja, de horizontes inmensos, que ha sido malinterpretada por aquellos incapaces de ver más allá de una vivencia sesgada, simplista, ideológica o cultural de la fe y del seguimiento de Cristo.

 

 

 

 

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