El dios de las riquezas, por Rosalía

30/07/2019

 

 

 

Y, de repente, después de haber pensado durante un tiempo, ignorante de mí, que eso de «Malamente» era otra moda musical barata de las que tanto abundan, descubrí el diamante llamado Rosalía (al decir que lo descubrí me refiero a que he sido consciente de que lo es, no a que yo pretenda que la he descubierto como artista, cosa que resultaría de una imbecilidad absurda por mi parte).

 

He de reconocer, en primer lugar, que no tengo casi ni idea de flamenco. Lo mismo que de música clásica. Gracias a mi abuelo, que era el único que tenía radio en casa, aquella Sanyo ochentera, soy capaz de reconocer los nombres de los artistas que se escuchaban por allí entonces: la Paquera de Jerez, la Niña de los Peines, la Niña de la Puebla, el Niño de Canillas, Antonio Molina... Pero después, en la adolescencia, llegaron Dire Straits, U2, Simple Minds, The Cure y la demás tropa guitarrera, y ya no he vuelto a escuchar flamenco en serio. Hasta que he prestado oído a esta joven y me he dicho: ¿Cómo puede ser que «De Plata» se parezca tanto a una canción de The Cure? Pues sí: es pura magia musical.

 

 

 

Dicho esto, vayamos al EP que nos ocupa, que no pertenece a ninguno de los dos discos de Rosalía, «Los Ángeles» y «El Mal Querer», sino que lo ha sacado aparte, en julio del 2019. Son dos canciones, pero en realidad son las dos caras de una misma idea: el peligro de convertir la riqueza en un dios.

Lo que resulta asombroso es el criterio de fondo que se ve en la letra: una auto-advertencia ante la tentación de las riquezas, que se convierte en un asombroso comentario, a mi parecer, de la parábola del rico insensato (Lc. 12, 13-21) o del mensaje social del papa Francisco. En el primer tema, Rosalía lleva hasta el absurdo (que no es tan absurdo, pues se pueden encontrar ejemplos vivos de cada una de las cosas que va diciendo) la posesión de riquezas como un edificio que se va construyendo poco a poco, hasta llegar a la intención de comprar islas y estrellas. En la segunda canción echa abajo todo ese edificio con el formato de una plegaria de una sencillez y profundidad admirables, considerando que el dinero es un veneno que corroe la vida y que solo sirve para querer subir al cielo y no poder entrar, porque el dinero solo llama a más dinero; y pidiéndole a Dios que la libre de esa tentación.

 

Que el Señor le conceda a Rosalía conservar este toque trascendente que pone en su obra, para que nos siga enseñando a mirar la vida con otros ojos. ¡Y que no pare la música!

 

Por cierto: la mitad de las cosas de las que habla las he tenido que buscar en Internet, porque no sabía si era algo en catalán o el nombre de un producto. ¡No he vihto un Hublot Black ni un Audemars en mi vía, Hulio!

 

 


Milionària.


 

Que yo sé que he nacido para ser millonaria,

tirando los billetes por los aires como si lloviera;

un día para Mumbai y el siguiente a Malta,

siempre bien escoltada, a prueba de bala.

 

Y lo que quisiera es tener un Bentley

de color blanco, y uno de color verde:

pero todo esto sé que no lo puedo hacer

hasta el día que tenga mucho dinero.

Y lo que querría es tener...

 

Fucking money, man:

solo quiero ver billetes de cien.

Fucking money, man:

el signo del dólar dentro de la mente.

(Díselo, Rosi)

 

Que yo sé que he nacido para ser millonaria:

para que me cierren el Louvre, y también el Macba.

Celebrando cada día mi cumpleaños,

y con dos leopardos corriendo por el jardín de la casa.

Y lo que querría es tener...

 

Fucking money, man:

solo quiero ver billetes de cien.

Fucking money, man:

el signo del dólar dentro de la mente.

 

Llevo dos Audemars

hechos a mano, cubiertos de diamantes;

y un Hublot Black Caviar, bang bang,

que te lo puedo regalar...

 

Tengo un chaval contratado

para que me abra los regalos de Navidad;

cierro el centro comercial

y me como yo sola un helado.

 

Cava o champán,

Botellas de Popin,

bautizo el yate,

me compro una estrella,

tengo una isla que tiene mi nombre...

Pero lo que querría es tener...

 

Fucking money, man:

solo quiero ver billetes de cien.

Fucking money, man:

el signo del dólar dentro de la mente.


 


Dios nos libre del dinero.


 

Millones ardiendo,

vamos a quemarlos:

montañas de fuego,

billetes llorando...

 

Que nos libren del dinero,

los verdes y los morados;

mira eso como un veneno:

que lo aparten de mi lao.

 

Dios nos libre del dinero (queriendo, queriendo, queriéndolo).

Dios nos libre del dinero (vistiendo, vistiendo, vistiéndolo).

Dios nos libre del dinero (contando, contando, contándolo).

Dios nos libre del dinero (teniendo, teniendo, teniéndolo).

 

Dios nos libre del dinero (moviendo, moviendo, moviéndolo).

Dios nos libre del dinero (buscando, buscando, buscándolo).

Dios nos libre del dinero (soñando, soñando, soñándolo).

Dios nos libre del dinero (teniendo, teniendo, teniéndolo).

 

Millones ardiendo,

cheques en blanco:

subiendo pa´el cielo y no entrando.

 

Dinero quiere dinero,

y yo no lo quiero para ná:

los reyes y presidentes,

con la carita cortá.

 

Dios nos libre del dinero (queriendo, queriendo, queriéndolo).

Dios nos libre del dinero (vistiendo, vistiendo, vistiéndolo).

Dios nos libre del dinero (contando, contando, contándolo).

Dios nos libre del dinero (teniendo, teniendo, teniéndolo).

 

Dios nos libre del dinero (moviendo, moviendo, moviéndolo).

Dios nos libre del dinero (buscando, buscando, buscándolo).

Dios nos libre del dinero (soñando, soñando, soñándolo).

Dios nos libre del dinero (teniendo, teniendo, teniéndolo).

 

 

 

 

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