• Llamas, J.M.

Plegaria de un pobre pastor



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Padre Dios de nuestro pueblo,

fiel y misericordioso,

no me sueltes de tu mano:

dame mirar con tus ojos.


Toma toda mi memoria,

para ti es mi libertad,

ten mi pobre entendimiento,

cosecha mi voluntad,

mi haber y mi poseer,

mi ser y mi caminar.


Hazme entregarme en el pueblo,

con el pueblo embárcame,

por el pueblo, mar adentro,

en tu mano guíame:

llévanos sobre tu palma

hasta el puerto de tu ser.


Enséñame a darlo todo

por ti, bajando contigo,

y no dejes que me pierda

a lo largo del camino,

porque cuando yo me alejo

pierdo al pueblo tuyo y mío.


Hazme encarnarme sin miedo,

dame tu cruz y tu aliento,

Señor Dios de nuestro pueblo.



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