Nieva
- Llamas, J.M.

- 10 nov 2025
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 11 nov 2025

«A veces, aún bailo bajo la nieve».
Kim Boggs. Eduardo Manostijeras, de Tim Burton.
Blanca bruma, blanco manto, blanca mañana
atrapa la vida sedienta de futuro,
el corazón palpitante en ritmo de utopía,
la mente que surca el mar de más allá.
Música que sobrevuela los tejados
y llega al recóndito castillo de la fantasía
donde, escondida entre intrincados sueños,
espera la memoria del amor inalcanzable.
Suben las pisadas el camino perdido
y encuentro a cada paso huellas del infinito.
Llena el silencio la galopada inútil
que arañaba el tiempo queriendo poseerlo.
Susurra la brisa que deja caer, tenue,
danzantes musas frías que empapan los vacíos,
y la mirada extraviada vuela y baila imparable,
se asombra, se estremece, se funde en la belleza.
Y ya no tengo nada. Y nada he de tener,
pues solo Tú me tienes en tu seno de amor.
Cuando descienda libre, apasionado, temerario,
y encuentre a mi pobre gente, a quienes me he entregado,
en el amanecer claro que reflejan Tus Ojos
contemplaré este mundo así, como lo miras,
amante fieramente dulce,
infinitamente instantáneo,
copiosamente indigente,
violentamente pacífico,
misteriosamente cierto,
inmensamente insignificante,
libertariamente oprimido,
poderosamente débil,
milagrosamente cotidiano,
inalcanzablemente cercano,
absolutamente parcial,
universalmente único.




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