Bajo el cielo estrellado

05/05/2016

(Aquí te puedes bajar el libro electrónico en formato .epub)

 

 

 


Anoche me levanté en mitad del sueño y miré al cielo estrellado. No sé por qué, pero a veces me da miedo, un miedo atroz, la idea de que mañana tendremos que caminar otro trecho como el de hoy... o quizás más grande. Llevamos muchos días sin descansar, adelante, siempre adelante, y no sé cuándo llegaremos al final de la senda.

 

Todos los días comenzamos temprano, antes de que amanezca. Hay que darse prisa. Son muchas horas andando y, cuanto antes empecemos, menos nos afectará el castigador sol de mediodía. Cuando todo está a punto, después de que hayamos hecho la oración de la mañana y hayamos tomado un refrigerio, cada vez más escaso, para aguantar la jornada, nos ponemos en marcha.
 

Ayer tuvimos que adentrarnos en una montaña pelada, rocosa, dura, incómoda, y no avanzamos tanto como teníamos pensado. Desde que dejamos la última ciudad, hace unos cuantos días, el viaje se está haciendo más duro.

 

La frontera tiene que estar cerca. Hace ya cinco jornadas que no sentimos explosiones, que no vemos ni escuchamos las horribles risas del ejército que lleva un año diciendo que nos tenemos que sentir más libres porque nos han liberado. Dentro de poco, si no nos matan antes ellos, o los insurgentes, o cualquiera que haya por ahí con un arma y la desesperación suficiente, llegaremos a Turquía. Mi madre dice que no puede más, que la herida de la pierna no tiene cura; aún aguanta, pero temo que esta noche, o mañana, mientras intentamos dormir, se proponga quitarse la vida para aligerar nuestra marcha. Queremos llegar juntos a donde sea, a la muerte o a la liberación, lejos de este infierno.

 

Tengo que resistir. Tengo que resistir otro día. He de creer que aún hay futuro. Venga, otro paso más...
 

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